San Valentín, protector de las viñas

Prácticamente el mundo entero celebra el 14 de febrero  el día de los enamorados y de la amistad…

Este santo mártir, sabemos todos, luchó incansablemente para que se celebraran  matrimonios por amor. Sus reliquias tenían fama de  un efectivo poder de curación y muchos acudían a los templos que las conservaban para obtener esa gracia .

Se cuenta que el santo padeció epilepsia y que, tras su muerte, protegía y aliviaba de ese trastorno y dolores de cabeza en general -una reliquia de éste acompañó de por vida al emperador Carlos V para aliviar sus migrañas-.  Hoy sus reliquias se encuentran diseminadas por los más variados lugares: desde su pueblo natal italiano, a Irlanda, Francia…; en nuestro país se conservan en Madrid, Almería, Toro, Sevilla…

Os preguntaréis que relación tienen San Valentín y el vino. Ahora os cuento:

Corría el primer tercio del siglo XIX cuando, tratando de mejorar la calidad de los vinos franceses, un comerciante introdujo en Francia cepas procedentes de los EEUU americanos. Estas venían infectadas por la Filoxera, que  fue extendiéndose implacablemente, arruinando los viñedos europeos a su paso y prácticamente la economía y el comercio.

Al ver como el valle del Ródano había perdido su valiosa cosecha y que las cepas estaban destruidas, un importante viticultor de Rochemaure, decidió dirigirse a Roma para comprar alguna reliquia de San Valentín, para que se obrase el milagro. El 25 de octubre de 1868 llegan estas a la localidad; en la plaza las esperaban el obispo de Nîmes y la mayoría de los habitantes de este pueblo de origen medieval y de la región. En procesión fueron llevadas hasta la Colegiata, donde fueron depositadas.

El pueblo, esperanzado y creyendo firmemente que el milagro se produciría celebró con fiestas y bailes a San Valentín.

En recuerdo de estos acontecimientos , cada año  en febrero Rochemaure celebra el día de San Valentín de una manera especial.

Como por arte de magia, el amanecer del 14 de febrero, desde hace ya más de 23 años, ilumina  una ciudad tal como fue a mitad del siglo XIX. En la plaza se afanan los artesanos en sus tareas -herradores, cesteros, barberos, ceramistas, toneleros, aguadores, vendedores de pan, verdura…- usando herramientas  de la época y vestidos a la usanza. Los escaparates de las farmacias exhiben los unguentos y los albarelos… La gente pasea a pie o en carros, pero propiamente ataviada. Es toda una recreación etnológica de la vida a mitad del siglo XIX.

La plaza, llena de tenderetes que exponen a la venta una amplia muestra de los productos elaborados en toda la comarca, te permite  degustar diferentes tipos de quesos, fiambres, panes, embutidos y dulces  y, por supuesto, acompañarlos de los diferentes vinos de la región francesa del Ródano.

Por la tarde todos los asistentes ataviados a la vieja usanza, participan en la procesión que rememora la llegada de las reliquias de san Valentín.

A la puesta de sol, tras los fuegos artificiales  las melodías de los organillos dan paso a los bailes.

Aquí y acuyá… Hoy es el día de San Valentín…Alzad vuestra copa y celebrad que estáis entre amigos, que amais y que, sobre todo… que sois corrspondidos.

 

 

3 comentarios sobre “San Valentín, protector de las viñas”

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  2. Que interesante articulo ,lejos estaba de saber que era el santo que salvo viñedos ,en mi país solo se conoce como el santo del amor pasional ;pero ahora tras leer el articulo veo porque hoy e el día del amor ,de la amistad ,del cariño y es por la solidaridad del pueblo que lucho por sacar adelante fuente de vida, sus hermosos viñedos , así que no solo es el día del amor de cupido, Me sumergí en el pueblo lleno de todas las ventas al estilo y usanza de la época ,se me aguo la boca y desee comprar algo de lo que exhibían los tenderetes.

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