¿Comer vino español?. ¡Vaya torrija!

 

   Nuestra cultura mediterránea nos ha enseñado a apreciar el vino como alimento beneficioso para la salud; sus variados componentes naturales aportan a nuestro organismo una ingente cantidad de sustancias antioxidantes  y un importante número de vitaminas.

Desde antiguo fue considerado una medicina y, como tal, hay que usarla cuando conviene y sin abusar de ella para evitar efectos secundarios.

En efecto el vino es una medicina natural para el cuerpo y el espíritu en nuestra cultura. Nuestros cinco sentidos son excitados por el amplio abanico de aromas, colores, texturas, sabores… que logran las diferentes variedades de uva, tipos de fermentación, barricas y envejecimiento por las que se decantan nuestras abundantes bodegas.

La cultura mediterránea considera a este líquido elemento como una parte importante de su sociedad. Es un nexo de unión entre las personas a la hora de compartir grandes acontecimientos, fechas señaladas, alegrías, tristezas, confidencias, sellar tratos e, incluso, entablar amistad.

Para muchos de nosotros, la Cuaresma  es el tiempo en el que comemos vino como los frailes en sustitución de la carne. Son las Torrijas de vino, una de las muchas variedades de estos apetitosos dulces cuaresmales  que la Iglesia difundió por muchos paises, concretamente en Alemania son conocidos como blinde Fisch (pez ciego).

Las torrijas de vino, getessay.org tradicionalmente se hacían para aprovechar el pan duro de las casas y, para regarlas se utilizaba vino común. De ser un plato de sobras, actualmente ha pasado a ser una Delicatesse.

Este año hemos preparado en casa nuestras Torrijas de vino con un toque exótico especial. Hemos elegido un vino generoso, un Pedro Ximénez de la bodega jerezana Urium, que aporta aromas de dátiles, uvas pasas, regaliz. Durante dos días hemos macerado en él una rama de canela y un trozo de piel de limón.

Nos gustan las torrijas pequeñas, así que hemos cortado las rebanadas del pan especial de torrijas en 4 porciones. Hemos remojado en la anterior maceración todas las porciones. Tras ello las hemos  bañado en huevo batido y frito en sartén con abundante aceite de oliva.

El enmelado de la torrija ha sido nuestro toque final. Añadiendo un poco de agua a un tarro de miel de flores calentado al fuego hasta obtener un almibar ligero.

En una fuente hemos colocado las pequeñas torrijas regándolas con esta miel almibarada. Un pequeño toque de ajonjolí o sésamo les añade una nota especial.

Os animo a probarlas, han salido de rechupete.

Un comentario sobre “¿Comer vino español?. ¡Vaya torrija!”

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.