Pócimas, tónicos y tinturas

vino calienteYa en la antigüedad se sabía que el vino contenía alcohol; que la aplicación de éste último eliminaba la infección de heridas y que su ingestión hacía subir la temperatura corporal; que era capaz de extraer los principios activos de las plantas que se sumergieran en él, hecho que le convertía en potente medicina, que su contenido en taninos, sustancias que relajan los movimientos intestinales, le conformaban como potente aliado contra las infecciones intestinales.

Todas estas propiedades hacían del vino una buena medicina. Las pócimas o tónicos y las tinturas de vino fueron muy utilizadas y aun permanecen en la memoría histórica de muchas de nuestras abuelas. Los laboratorios farmacéuticos se han basado en muchas de estas recetas y han obtenido muchas ganancias al incorporar a estos principios activos grandes cantidades de bicarbonato sódico, que los consumidores pagamos como principios activos.

Para combatir la peste se solía recomendar beber vino tinto, lo más denso y oscuro posible (alto contenido en taninos).

En caso de enfriamientos con fiebre ( hoy diríamos resfriados y gripes), la receta era ancestral: vino caliente con frutas y especias. Logran con este tónico reducir el grado de alcohol del vino e incorporan vitaminas y principios activos procedentes de otras plantas. La receta es sencilla. Se hierve el vino para reducir el alcohol, se potencia el jarabe con una buena cucharada de miel o azúcar y jugo de cítricos; se añaden las cáscaras de estos junto a granos de pimienta y ramas de anís y canela. Se deja reposar como una sencilla infusión.

Hay referencias a la bebida de Hipócrates (Potus Ypocras) en el siglo XII. Se trata de una auténtica tintura -maceración de plantas medicinales en alcohol y agua- de la receta anterior a la que se añaden exóticas especies además de la canela: los granos de pimienta de Melegueta o granos del paraiso procedentes de Africa occcidenta, el comino persa, clavos de olor -especia efectiva contra las inflamaciones de encía y dolores de dientes-, nuez moscada, alcaravea… Dejándolas macerar un mínimo de 48 horas antes de pasarlas por el tamiz. Desde ese momento al de su consumo, como en el caso de los licores, deja pasar al menos 3 meses antes de consumirlo aunque no olvides que tiene caducidad. 2 años es una fecha muy a tener en cuenta.

Este interesante temas seguiremos abordándolo. Existen muchas plantas de gran poder curativo y con patentes concedidas ya en el siglo XIX, que se prohiben plantar en jardines particulares

 

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